
Publicado el 03 de enero de 2008
Últimamente se está insistiendo mucho en el binomio Navidad / consumismo, y parece ser que cada vez irá a más. Olentzero y Reyes son dos fechas en las que nadie quiere quedarse sin regalos y, por ello, es normal que se recurra al intercambio, al “yo te regalo a ti y tú a mí”. ¿Hasta qué punto es todo esto un enorme pastel a repartir entre los comerciantes? Al menos en las tiendas de Pasai Antxo hay opiniones para todos los gustos.
Decíamos en PASAIAN.COM hace poco que los comerciantes en general han notado que nos hallamos inmersos en una recesión económica, y una gran parte de los antxotarras consultados lo han vuelto a confirmar. Ina Muro, gestora de Talleres y Náutica Muro, considera que a pesar de haber notado una ligera mejoría con respecto a la campaña del pasado año, «está claro que la gente mira cada vez más por el euro». Una opinión que comparte Pilar García, propietaria de la droguería Aureli, quien comenta que de aproximadamente cuatro años a esta parte las ventas navideñas «se han estancado»; y señala a la moneda única como posible causante de la crisis.
De cualquier modo, nos sigue gustando hacer regalos y, por lo que se puede deducir de los comercios consultados, poco a poco estamos aprendiendo la lección. Conscientes de los agobios de última hora, cada vez distribuimos mejor nuestras compras en el tiempo, acabando con las “maldiciones de los días 24 y 5”. O, al menos, lo intentamos. Mari Flor Caño, propietaria de las tienda de ropa Argi, cree que «no sé cómo será en las grandes superficies, pero en los comercios de pueblo no hay tanto movimiento los días previos. Siempre hay quien viene al cierre y se lleva lo que sea, pero generalmente es gente a la que se le ha olvidado comprar algo». Al hilo de esto, Caño comenta que, de haber algo de agitación, generalmente es en víspera de Reyes, y no en Olentzero («quizá más orientado a los juguetes», dice); algo en lo que Arturo Unsuain, propietario de Master Aguirrebeña, también está de acuerdo.

Mientras hablábamos con él, Unsuain vendió una memoria USB de 4 GB a un cliente y se la envolvió para regalo. Fue exactamente lo que le pidió. El comerciante nos comentó entonces que «normalmente, el cliente sabe lo que quiere. En tecnología al menos, y a pesar de ser para regalar, tiene las ideas muy claras». Algo que también sucede en otras tiendas especializadas, como Náutica Muro (pesca, ropa de faena, elementos de navegación, etc.); pero que quizá no se vea tan claro en ropa y cosméticos, donde los compradores piden más asesoramiento.
Y es que es, precisamente, en estos últimos comercios donde los regalos son más personales, mucho más orientados a cómo es aquel que los va a recibir. Una característica que sucede en mucha menor medida en productos de tecnología, los cuales son, por cierto, los que en materia de ventas se llevan el gato al agua. Así opina, al menos, la droguera Pilar García, a la que Arturo Unsuain le da la razón argumentando que, por lo que deduce de las facturaciones, «se regalan menos cosas, pero mucho más caras, y los videojuegos y material informático y audiovisual son los productos estrella».
De cualquier forma, también hay quien decide regalar por Navidad cosas menos materiales. Pascale Martín, trabajadora de Barceló Bidaiak, asegura que «las estancias de fin de semana y los bonos para escapadas románticas son obsequios cada vez más recurrentes; sobre todo para Olentzero, con vistas a pasar la Nochevieja fuera». Alternativas que poco a poco se vuelven más populares, como quizá lo sea algún día huir del ajetreo consumista estas fechas para comenzar a hacer regalos sorpresa, de esos que nadie se espera y tantísima ilusión nos hacen.